Cualquiera puede hacer historia; pero sólo un gran hombre puede escribirla". Oscar Wilde
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domingo, 20 de marzo de 2011

Cine Ramos

Cine Ramos

Se trata del primer cine que se instaló en Castilleja, su propietario era un señor del pueblo vecino de Gines, apellidado Gómez, que se asoció con Luis Rodríguez, estaba en la calle Real en el llamado “Corral del Polaco” cuyo solar ocupaba lo que hoy es Caja Madrid, la joyería de enfrente y la calle Álvarez Quintero .
El cine no era grande, solo tenía 150 localidades y el precio de las entradas era de 40 céntimos de pesetas, por aquellos tiempos 4 perras gordas, las películas que por aquel entonces se proyectaban eran en blanco y negro, también se daban espectáculos de cante, por allí pasaron Pepe Pinto, Niño Marchena, etc.
El cine estuvo en funcionamiento poco más de dos años, pues a principio de los años 40   abrió el “Niño la Chacha” otro cine  y Gómez trasladó este a Gines, en el solar que dejó el cine la Hermandad de la calle Real hacía su verbena.

Cine Salón Castilleja

Cine Salón Castilleja

José Polvillo Oliver, José Pinini y Antonio Ruiz se asociaron para el montaje y explotación del cine Salón Castilleja. Corrían los años 40 cuando en la calle Pedro Parias (actualmente calle Príncipe de Asturias) acordaron montar el cine llamado Salón Castilleja, popularmente fue sobrenombrado como el “cine de las cabras”, pues estaba junto a un corral donde se criaban estos animalitos y en más de una ocasión durante la proyección de la película se escuchaba el jaleo que formaban. Como buen cine que se preciara tenía su ambigú que lo llevaba la hermana de José Polvillo, Francisca, y allí vendía junto a las chucherías y bebidas unos riquísimos helados de fabricación propia.
El cine tenía 800 sillas, el telón era de ladrillos enlucidos y encalados, sus dimensiones eran 4 metros de alto por 10 de ancho con un escenario delante que se utilizaba cuando se daban los espectáculos en directo, cante, baile o teatro. El precio de la entrada era de 60 céntimos de pesetas, 6 gordas como se decía en aquellos tiempos. En 1955 cerró sus puertas al público.

sábado, 19 de marzo de 2011

Terraza Cinema

Terraza Cinema

Este cine era propiedad de Francisco Bernal Oliver y su esposa María José Macias de los Santos, se inauguró en julio de 1956.
Era un cine muy agradable, su aforo era de 1.500 localidades con una gran pantalla de obra que a causa de un gran temporal se cayó siendo repuesto rápidamente. El ambigú era atendido por dos parientes del propietario, éste a su vez se encargaba de la organización y de la proyección de la película, la entrada costaba alrededor de 5 pesetas.
Junto al cine había unos olivos que servían de tribuna para los chiquillos que no tenían las pesetillas para la entrada y de esta forma veían la película.
En el año 1964 debido a que el negocio aflojó bastante su propietario decidió no abrirlo pero sin darle la baja quedando a la expectativa de la actuación del otro cine, el Inés Rosales, y en 1967 desapareció definitivamente ya que fue expropiado por Obras Públicas para la construcción de la autovía de Huelva.





viernes, 18 de marzo de 2011

Cine de verano


Cine de verano Inés Rosales

Corría el año 1944 cuando se inauguró el cine de verano INES ROSALES, situado en la calle Majón (actual Jesús del Gran Poder), frente a la Peña Bética, su propietario era Francisco Adorna que era conocido como el Niño Inés, tenía una capacidad de 1.200 localidades, su pantalla era un gran lienzo de tela que diariamente se recogía enrollándose sobre el palo que tenía en la parte baja que a su vez servía de tensor, las películas se traían todos los días desde Sevilla y al no disponerse de los medios que actualmente tenemos para la difusión de la programación tanto en el pueblo como en los de los alrededores el sistema empleado era el de hacer un cartel a estilo pancarta y lo paseaba algún chiquillo con la compensación de la entrada gratis en el cine.
La entrada tenía un precio de 2 pesetas siendo el programa, un cortometraje de dibujos animados, generalmente Aventuras de Tom y Jerry, que se les llamaban “los periquitos”, el noticiario NO-DO (de obligada proyección) y la película.
Al fondo del cine había un mostrador, lo que se llamaba ambigú que en algunos cines se anunciaba como “selecta nevería”, en el que se vendían refrescos, cervezas, algo de comer y sobretodo chucherías, en particular pipas.
Con la llegada del cinemascope el telón fue cambiado por uno de obra.